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2018-05-11 | ORIGEN DE LOS PUBLICANOS Y LOS IMPUESTOS

El publicano es un personaje histórico muy conocido por su aparición en los evangelios, donde aparece despectivamente asociado a los paganos o gentiles y a las prostitutas, que en cambio salían favorecidos por su humildad, ante la misericordia divina frente a los escribas y fariseos representativos de la resistencia judaica a la predicación del Reino de Dios. Para los judíos el publicano era el agente más directo de la opresión imperial romana, por ser el recaudador de los impuestos. Y su mala fama se debía a que en esa época, antes de introducirse un régimen de recaudación por funcionarios imperiales a sueldo, la recaudación tributaria estaba encomendada a sociedades de lucro, que se obligaban a pagar al erario una cantidad fija por el arriendo de la recaudación de impuestos, aduaneros o de otra clase. Como era natural, el riese() de encontrar contribuyentes insolventes era grande, y trataban de compensar esa situación con ciertos abusos frente a los solventes. Como el arriendo se hacía a compañías, eran los agentes locales los que actuaban abusivamente, pero siempre en provecho del publicano. El derecho urbano tenía previstos recursos judiciales para reclamar privadamente por los abusos de los publicanos, pero, desde Roma, no era fácil controlar los que se podían cometer en provincias como la lejana Siria, a la que pertenecía Judea. Cuando Juan el Bautista (Lucas 3,12-13) dice a los publicanos de buena voluntad que no "hagan'', es decir, que no cobren más de lo que está permitido, se nos muestra ya lo que solía ocurrir. Y el mismo Zaqueo, amo de una compañía de recaudación (Lucas 19,2), hubo de arrepentirse de sus exacciones ilícitas prometiendo pagar el "cuádruplo," lo que muestra la distancia del régimen romano del "duplo", a la vez que la generosidad del arrepentimiento.